Mínima
intervención en Textiles
Dra. Teresa Toca Porraz *
Se
canta una viva historia
Contando su melodía
Antonio Machado
Resumen
Por
espacio de veinte años hemos trabajado interviniendo
textiles de diferentes características y hemos escuchado
y propuesto el término “mínima intervención”,
no sólo en textiles, sino en todas las áreas de
bienes muebles. Y siempre me he preguntado ¿Es verdad
que lo que realizamos es mínima intervención?,
¿Hasta donde llega este término para cada objeto
o cada conservador-restaurador?.
Con
la exposición de los trabajos realizados en objetos textiles
que proceden de excavaciones donde cada una de las colecciones
planteaba una problemática diferente y donde para las
tres colecciones nos propusimos trabajar con mínima intervención,
verdaderamente lo hicimos o no.
Introducción
Quizás
uno de los aspectos más relevantes de la profesión
de conservador-restaurador, o como en cualquier otra, son sus
principios de comportamiento o actuación. Estos principios
han cambiado a lo largo de la historia fruto de la apreciación
de las obras de arte según los distintos períodos
históricos.
Las
restauraciones realizadas en las obras de arte buscaban la actualización
estética e iconográfica de éstas, tratando
de adaptarlas a los gustos e ideologías de una época,
cambiando por lo general sus valores estéticos e históricos,
e inclusive materiales, alterándolos y degradándolos
la mayoría de las veces. A partir del siglo XVIII y a
través del XIX, se comienza a ver la obra de arte como
un documento con importancia histórica y valores estéticos,
por lo que el criterio y metodologías de intervención
cambian y tratan de adaptarse a esta nueva visión.
Surgen
en el siglo XIX dos grandes tendencias que definirán
las posturas seguidas durante el siglo XX y en este: por un
lado los seguidores de la “restauración radical”
quienes se planteaban una recuperación total del original,
y por otro los defensores de una “intervención
mínima”, que trataban de conservar lo que del original
había llegado a nosotros, con sentido, si se quiere,
más arqueológico.
Ya
en el siglo XX, los debates y polémicas en torno a estas
dos posturas continúan. Se realizan cada vez más
reuniones interdisciplinarias y comienzan a verse los objetos
con valores estéticos, históricos, educativos,
documentales etc. Aunque hay unas ciertas pautas de intervención
establecidas, su extrapolación a todas las obras de arte
del mundo, es complejo, por no decir imposible.
Surgen
documentos (1) que tratan de hacernos entender
que el principio fundamental consiste en que antes de realizar
cualquier tipo de intervención en un objeto, es necesario
llevar a cabo un estudio de sus características, químicas,
físicas, así como también sus valores estéticos,
iconográficos e históricos; partiendo de una visión
interdisciplinar (científicos, historiadores, conservadores-restauradores,
arqueólogos etc), para poder tener una visión
global y completa del objeto, manteniendo siempre la intención
de mínima intervención posible, anteponiendo en
primer lugar el sentido de conservación, utilizando materiales
y técnicas reversibles y estables, compatibles con los
de la obra para evitar que se produzcan nuevos daños.
De esta forma podemos transmitir al futuro el objeto en las
mejores condiciones, sin alterar o desvirtuar su integridad.
No
es nuestra intención “dejar las cosas claras”
o formular nuevos conceptos. Sino mostrar o informar al lector
de lo complejo y ambiguo del tema que nos ocupa.
“Mínima
intervención”
Principio que se puede encontrar en múltiples disciplinas
como mínima intervención quirúrgica, en
leyes existe también el principio, en la guerra la mínima
intervención de un país en el conflicto, en la
burocracia y en la industrialización como mínima
intervención del usuario.
En
nuestra área planteando sólo tres ejemplos uno
de arquitectura urbana (2), la restauración
del lienzo de la Santísima Trinidad y la Sagrada Familia
de la Parroquia de Santiago de los Caballeros de Galdár
(3), la restauración del Acueducto
de Segovia (4), en los tres se plantean
como principio la mínima intervención, en el prime
caso se cambia hasta la función del edificio, en el segundo
se plantea desde el estudio fotográfico hasta eliminación
de bastidores, colocación de bandas perimetrales, reintegración
etc. En el tercero se plantea volver a darle el uso que tenía
el acueducto, comparando la conservación-restauración
como similar de un enfermo: se debe llevar a cabo una intervención
drástica, si es necesario, un tratamiento dilatado en
tiempo pero continuo o simplemente seguimiento sistemático
sin hacer nada.
A
partir de todo lo anterior podríamos decir que sobre
una obra sólo se actuará lo mínimo necesario
para su conservación-restauración, no incurriendo
en tratamientos innecesarios o actuaciones que pongan en peligro
la integridad de ésta.
Conservación
y restauración en textiles
El
papel que juega la conservación-restauración en
la arqueología y etnografía textil es diferente
al que juega en la conservación del mundo del arte. En
la arqueología y etnografía textil se necesita
preservar el objeto y la información independientemente
de su valor estético; es decir que la estética
debe ser subyugada a la información ( formas, fibras,
tintes, estructura, función, asociaciones culturales,
sociales y origen).
El
investigador debe empaparse de la idea abstracta que el objeto
es pura información donde la estética es tan sólo
una de las múltiples variables. Por ejemplo la limpieza
del objeto necesita ser mínima, evitando los posibles
daños y teniendo presente que la limpieza no debe ser
motivada con fines exclusivamente de belleza.
En las culturas andinas no existió una lengua escrita;
los textiles son una posibilidad más para deducir su
historia. Analizando la procedencia, la iconografía,
el material del cual están hechos, la preparación
de la fibra, el tipo de hilado, la torsión de los hilos,
los tintes, el urdido, la estructura del tejido, los terminados
y las formas, se puede llegar a establecer las herramientas
y tecnologías empleadas para su realización, su
uso y su función.
A
través de los tejidos arqueológicos podemos llegar
a conocer costumbres, ideas, mitos, que constituyen nuestra
identidad y el legado patrimonial que debemos cuidar para conservarnos
como pueblo; el no hacerlo es dejar de saber quienes somos.
Es
probable que los intentos más antiguos para preservar
un tejido correspondan a los primeros remiendos, rasgaduras
y costuras de vestimentas y otro tipo de piezas tejidas, por
lo que podríamos considerar que la reparación
de los tejidos se comenzó a dar en momentos cercanos
a la fabricación. Por el carácter esencialmente
funcional de las piezas tejidas, se ha impuesto a través
de los tiempos, la necesidad de remendarlas o retejerlas; sin
embargo, la práctica controlada y científica de
la conservación y restauración de tejidos de valor
histórico y/ o artístico, no es una disciplina
antigua.
Contrariamente
a cualquier otro tipo de obra de arte, pintura, escultura, piezas
arqueológicas, etc., es relativamente reciente el estudio
de la problemática que plantea el campo de la conservación
de tejidos. Actualmente los conceptos generales de conservación
y restauración de los bienes culturales han sido ampliamente
estudiados y son mundialmente aceptados. Puede afirmarse que
la restauración es el caso “límite de la
conservación” y nos lleva a intervenir físicamente
en el objeto cultural. Podemos decir también que la conservación
es una “restauración preventiva”, como actividad
tendiente a evitar la intervención física en el
objeto cultural.
Los
tejidos son, por su naturaleza, una de las piezas más
sensibles que se conservan actualmente en los museos, colecciones
privadas, casas particulares.
Y
participan de una herencia cultural que es necesario preservar
para futuras generaciones.
Presentaremos
tres casos diferentes de tejidos donde nos propusimos como principio
la mínima intervención:
Colección de Tejidos Coptos
Breve
reseña histórica
Los coptos florecieron del 3 al 7 siglo, estableciendo muchas
iglesias cristianas en Egipto, fundaron las primeras monasterios
comunitarios cristianos, con una gran influencia política
durante el período, declinando con la conquista de los
árabes musulmanes en 639 y 642 d.n.e., actualmente el
10% de la población de Egipto siguen siendo coptos..
La doctrina tiene una naturaleza singular de mezcla de humano
y divino, se le considera hereje en el concilio de Calcedonia
en 451. Desde ese tiempo es independiente y tiene rituales parecidos
a los ortodoxos del este. 1936 está en comunión
con la iglesia Jacobina de Siria y que prima en la iglesia de
Etiopía
Tejidos
coptos, milagrosamente conservados gracias al clima seco del
desierto y muy buscados por los coleccionistas, desde su descubrimiento
en Antinoe en 1896. El arte copto es el del Egipto cristiano
antes de la conquista de los árabes del siglo VII. Sus
obras fundamentales son bajos relieves en piedra, tejidos y
pinturas murales que reflejan una sensibilidad absolutamente
distinta a la del arte helenístico.
Los
fragmentos pertenecen al Museo de Bellas Artes de la Habana
y forman parte de la Colección Arte Antiguo Conde Lagunillas.
El Dr. Gumá se convierte en coleccionista alrededor de
1945, se hace miembro del Museo Metropolitano y de bellas Artes
de Boston, lo que propicia tener cerca especialistas y que las
piezas que adquiere sean estudiadas, reconocidas y certificadas.
La colección está en el museo desde 1956 contiene
obras de cerámica griega, pisos de mosaicos, un papiro,
estelas mortuorias y los fragmentos de tejidos coptos. Ha tenido
diferentes diseños museológicos en el transcurso
de 50 años, el último dio inicio en 1996 ( que
se cerro el museo por remodelación) y termino en el 2001
con la apertura del edificio 2 del museo que contiene arte antiguo
(antiguo Centro Asturiano de la Habana).
Al
cerrarse el museo y embalar las obras para su traslado, nos
encontramos los fragmentos de tejidos coptos que llevaban muchísimos
años en bodega en condiciones no muy convenientes de
humedad y temperatura y mucho menos de embalaje papel encerado,
se decide que se estudien y se restauren así llegan a
nuestro taller donde nos planteamos lo siguiente:
· Investigación histórica
· Investigación del ligamento (contextura del
tejido)
· Toma de muestras para investigar tipo de fibras y colorantes
· Pruebas de color
· Estado de conservación
Con
estos datos nos propusimos: mínima intervención:
· Limpieza puntual con detergente neutro y agua destilada
en mesa de succión
· Alineación del tejido
· Colocación de un soporte de color neutro, mediante
puntadas de restauración con seda natural.
Al
terminar los procesos se regresaron a las bóvedas de
almacenamiento mientras se restauraba el edificio contenedor
de las obras. En el 2002 se abrió de nuevo el museo donde
están expuestos con las condiciones de humedad, temperatura
e iluminación ideales para ellos.
Tejidos Precolombinos del área Andina
“Este
tesoro ha sido construido
a lo largo de los siglos”
El
Instituto de Antropología de la Ciudad de la Habana perteneciente
a la Academia de Ciencias, tiene entre sus tesoros 62 piezas
arqueológicas de naturaleza orgánica ( tejido,
hilo y madera), las cuales fueron colectados por el arqueólogo
cubano E. Tabío en su estancia de casi cinco años
en el Perú.
Estas
piezas se encuentran según se trajeron, sin ningún
tratamiento, ni limpieza, existe una pequeña ficha que
nos proporciona datos mínimos, como quien las colectó,
a quien pertenecían, horizonte donde se ubican. Para
nosotros tiene suma importancia el rescate de estos tejidos
debido a que los vestigios de tejidos arqueológicos son
importantes para la interpretación histórico cultural.
Nuestro
trabajo se planteo como objetivo general la conservación
de ésta colección de tejidos precolombinos del
área andina por su riqueza, diversidad técnica
y materiales constitutivos, así como por su valor histórico
documental. Como objetivos específicos, que se desprenden
del anterior nos propusimos:
1. Investigación de las fichas técnicas realizadas
por arqueólogos
2. Analizar desde el principio de mínima intervención
los tratamientos de conservación y restauración
más idóneos para la colección.
3. Realizar estos tratamientos
El
material de estudio lo constituyen 57 piezas ( las cinco que
faltan para 62 estaban prestadas en exhibición en el
Museo de la Ciudad) de tejido precolombino del área andina.
Dentro de estas piezas se encuentran también husos para
hilar y madejas de hilo.
Las
piezas pertenecen al Instituto de Antropología de la
Ciudad de la Habana y en el momento de ser estudiadas y trabajadas
se encontraban depositadas en una bóveda que la Academia
de Ciencias de la Habana tiene todavía en el Capitolio
Nacional; debido a esto último las piezas estaban en
buen estado de conservación, por haber tenido una temperatura
y humedad estable, y sin luz. El único fallo que encontramos
fueron las cajas donde estaban guardados, más pequeñas
que los tejidos, por lo que se encontraban con dobleces y arrugas.
Antes
de someter a nuestros tejidos a un tratamiento determinado de
conservación y/o restauración se procedió
a un análisis del estado de conservación, a partir
del cual, en un primer momento se realizó una propuesta
de trabajo inicial que podría ser adaptada o modificada
según los resultados de los exámenes preliminares.
Pasos
a seguir:
1. Investigación de las fichas técnicas
2. Medición de las piezas
3. Descripción y estado de conservación
· Medición de pH
· Suciedad (polvo)
· Fragilidad de las fibras
· Intervenciones anteriores
· Prueba de resistencia de color
· Presencia o ausencia de microorganismos o insectos
· Deformaciones, dobleces, lagunas, roturas etc
· Almacenamiento
4. Investigación de los hilos
· Torsión
· Dirección de la torsión
· Grado de torsión
· Orillos de la tela
· Densidad del tejido
· Grosor o número de hilo
5. Investigación de la contextura del tejido (ligamentos)
y técnica decorativa
6. Investigación de fibras
7. Investigación de colorantes y tipo de teñido
8. Confección de ficha técnica con los nuevos
datos
Con
los datos anteriores realizamos una propuesta de conservación-restauración
1. Fumigación
2. Eliminación de intervenciones anteriores
3. Lavado con detergente neutro y agua destilada
4. Eliminación de arrugas, deformaciones y alineación
del tejido
5. Reintegración de tramas y urdimbres
6. Colocación de soporte
7. Propuesta de conservación y exhibición
Investigamos las fichas técnicas que habían realizado
los arqueólogos y que eran la única información
sobre las piezas, en ellas se infería sin análisis
que tipo de fibra era,lo cual fue corroborado o desmentido por
nuestros análisis, todas las fibras fueron lana de camélidos
y algodón.
Analizamos
los procesos del teñido utilizado por los andinos de
la costa, ya que nuestros tejidos la mayoría los logramos
ubicar en la Cultura Chancay, algunos nazcas, uno Inca y otro
con influencia española ya que tenía seda.
Los procesos para el teñido eran varios y complejos:
el método llamado actualmente en ingles “tye and
dye”, mejor conocido por “Amarras”, consiste
en anudar partes de la tela para que no coja tinte. Era muy
utilizado.
Otro método utilizado fue un procedimiento parecido al
batik. Y el Ikat que consiste en teñir los hilos después
de estar tejidos y puede ser por ikat de urdimbre o ikat de
trama
Los
tipos de ligamentos encontrados son muy variados, reps alternativo,
reps lanzado, tafetán, tapiz etc. Entre las técnicas
decorativas encontramos punto de hilván, punto de tubo,
punto atrás, punto de bucle entre otros.
Todas
las piezas fueron fumigadas y lavadas. Las cuatro piezas que
tenían intervenciones anteriores, se les retiraron debido
a que distorsionaban el diseño. Pensamos que fueron realizadas
durante o después de la excavación. Se reintegraron
cuatro piezas solamente en las orillas. Se les colocó
soporte a 16 piezas. Se eliminaron arrugas, dobleces etc a 24
piezas.
Dimos
información necesaria para la conservación de
las piezas en el estado que quedaron, para un trabajo futuro
en el que podamos terminar la colección.
Con todos estos datos confeccionamos una ficha técnica
que tiene los siguientes items:
o Número de pieza,
o Registro,
o Tipo de pieza, Medidas,
o Localidad
o Cultura,
o Cronología
o Descripción,
o Material,
o Técnica.
Llegué
a conectarme con el arte precolombino desde mi perspectiva como
pintora, con un ojo sintonizado hacia el uso del color, sus
formas y texturas. Me sedujo la manera como en él se
resolvían los problemas plásticos, con imaginación
y soltura que recuerdan las obras de muchos artistas modernos.
Volví a retomarlo siendo ya restauradora especialista
en tejido al estudiar ésta colección. En esta
ocasión he logrado conectar mi visión a las raíces
, al uso ritual y doméstico de éstos tejidos.
En
el recorrido de nuestro trabajo de más de cuatro años
logramos ubicar en lo que se refiere a cultura 7 tejidos, de
los que carecían de datos, de éstos mismos 2 los
ubicamos en cultura con interrogante por no estar completamente
seguros, 1 se ubicó en la Región de la costa sur.
Cinco quedaron sin ubicación, las interrogaciones, así
como los no ubicados los seguiremos estudiando.
La
colección es enteramente de la región costera
del Perú, antes de los Incas, aunque tenemos un tejido
de esa época.
Cumplimentamos
todos los objetivos específicos en lo que se refiere
a identificación de fibras, algodón y lana de
camélidos como era natural por la época de nuestros
tejidos. La identificación de todos los ligamentos, el
análisis de la historia del tejidos, la problemática
de conservación y restauración, el análisis
de los tratamientos normales y los más idóneos
para nuestra colección. Realizamos los tratamientos no
todos los propuestos ya que el objetivo general no llegó
a su culminación por motivos ajenos a nuestra voluntad.
Solamente se restauraron 24 tejidos de los 57, y 1 huso de los
4.
Intentamos
con este trabajo contribuir al conocimiento y la divulgación
del arte textil precolombino, al dar la máxima información
de una colección desconocida y profundizar en el tema,
que me ha llevado a seguir con él al reencontrarme con
las raíces precolombinas. La investigación no
se termina aquí ya que seguiremos estudiando como dijimos
anteriormente los tejidos que faltan de ubicación cultural
y nos hemos planteado una comparación de los tejidos
Mesoamericanos y Andinos, así como estudiar como fue
la fusión e influencia mutua entre estas culturas y la
española, estudiando el tejido colonial.
Ropa
con la que fue enterrado el Comandante Ernesto “Che”
Guevara
“Nos enseño a vivir con el ejemplo y
en eso era muy consecuente. Se exigía
en primer lugar a si mismo, mas que a
nadie, y eso le daba todo el derecho a
exigirnos tanto como lo requiriera..”
Ramiro Valdés
Una
de las últimas fotos que se le toma al cadáver
del Che, en la lavandería vieja del hospital, lo muestra
con el torso desnudo y el brazo izquierdo dentro de la manga
de una chaqueta militar. Viste un pantalón verde olivo
y cinturón negro. Los restos del Che conservaban la chaqueta
y el cinto.
El
primer paso que se dio fue fotografiar las piezas, lo que se
continuó durante todo el proceso. En segundo lugar la
toma de muestras para el laboratorio de microbiología,
con lo que detectábamos los microorganismos presentes.
Junto
a la identificación de los materiales es muy importante
conocer sus características químicas y biológicas
a fin de someterlos a los tratamientos adecuados de conservación.
Seguidamente
se tomaron muestras de las fibras del tejido para su identificación,
resultando fibras de poliéster los hilos de la costura
y la tela exterior de la chamarra y fibras acrílicas
las de las dos telas interiores. En el caso del cinturón
el resultado arrojo fibra animal, cuero curtido.
En
el tratamiento nos dios a la tarea de quitar la tierra existente
en la chamarra, la cual en algunos lugares era de más
de un centímetro de espesor. Para esto utilizamos una
aspiradora y un pincel en las partes en que estaba más
floja la tierra y un cincel y un martillo en los que estaba
más incrustada (cincel y martillo pequeñito),
siempre cuidando no llegar al tejido para evitar dañarlo.
Realizando el mismo trabajo en el cinturón.
Una
vez quitada la tierra y sabiendo el tipo de fibras que teníamos
nos dimos a la tarea de separar las tres capas de tejido, y
los diferentes componentes (bolsillos etc.). En realidad el
único lazo de unión que existía entre las
partes era la tierra.
A
todas las piezas se les hizo un croquis detallando: medidas
en centímetros, arrugas, alteraciones visuales por cambio
de color, manchas de corrosión, manchas de sangre, descosidos,
hilos sueltos, rasgaduras, quemaduras y restos de vegetales
adheridos. Igual se procedió con el cinturón que
además presentaba pérdida del cuero y fragmentación.
Otro
de los análisis practicado fue la contextura del trabajo
o ligamento por lo cual pudimos determinar que la tela exterior,
de color verde olivo, es un tafetán compuesto por una
urdimbre y una trama, con una densidad de tejido de 36 hilos
por 36 pasadas por centímetro y la torsión del
hilo es en S muy débil. La tela intermedia de color blanco
no tiene contextura ya que es un fieltro, lo que quiere decir
que es un aglomerado de fibras y la tela interior de color verde
olivo es un terciopelo de una urdimbre y una trama con leve
torsión en S, la densidad no se aprecia.
Con
todos estos datos nos decidimos a lavar las piezas con agua
destilada y jabón neutro sobre tul de nylon blanco montado
en un bastidor, para que la pieza tuviera soporte. Este montaje
sirvió además para el enjuagado y secado, por
el espacio que se crea para la circulación del agua y
del aire.
Las
piezas se secaron a temperatura ambiente, sobre una superficie
plana y encima de papel filtro, el cual se cambiaba, ayudando
al secado. Colocando cristales y pesos en diferentes lugares
para que la pieza mantuviera su alineación y forma. En
ocasiones se tuvo que poner un ventilador, por las condiciones
ambientales que podían crear microorganismos. Al agua
de lavado se le agregó un fumigante.
La
chamarra se volvió a armar cosiéndola a mano por
los orificios que tenía de la máquina de coser
con la que se hizo originalmente. Las pequeñas rasgaduras
se dejaron como estaban y solamente una que tenían en
la espalda producto de querer identificar los restos óseos,
se le coloco un soporte de seda natural teñido adecuadamente
y cosido con hilo de seda natural también teñido
adecuadamente y con puntadas de restauración.
Conclusiones
Como
hemos visto con los primeros ejemplos y los tres nuestros existe
la mínima intervención como principio en diferentes
procesos de conservación-restauración, lo podemos
encontrar como mínima intervención en limpieza,
en montaje, en rentelado etc, siempre y cuando se realicen estudios
previos, históricos, químicos, físicos,
biológicos etc., destinados a encaminar el tratamiento,
lo que nos lleva a:
·
Interrogar al objeto antes de iniciar cualquier trabajo o manipulación
con él: el examen científico de ese objeto es
primordial
· Procurar devolver al objeto su idea de tal, pero sin
que la imaginación y la falta de rigor científico,
lleve a falsificarlo.
· Procurar que los materiales y productos que se empleen
no dañen al objeto ni durante su aplicación ni
en el futuro
· Procurar que, salvo la operación de limpieza
preliminar de la superficie del objeto ( que no obstante debe
también ser motivada, controlada y documentada), las
necesarias restantes sean reversibles o destruibles sin perjuicio
a la integridad del mismo.
· Recordar siempre, por último, que todos los
trabajos e intervenciones que se realicen sobre cualquier objeto,
sean para que se pueda conservar y de forma segura, a fin de
que en el futuro, quienes nos siguen generacionalmente hablando,
puedan contemplar, conocer y estudiar a ese testigo material
del Patrimonio Cultural nacional o mundial.
* Dra. En Conservación y Restauración del Patrimonio
Histórico Artístico por la Universidad Politécnica
de Valencia. Docente en la Escuela de Conservación y
Restauración de Occidente. <<
Correo: ttocaporraz@yahoo.es
1:
Carta de Atenas, Carta de Venecia, Carta de Machu-Pichu etc
<<
2:
Patrizzia Frazzi. UBA. Arqentina <<
3:
Amparo Caballero. Patrimonio Histórico de las Islas Canarias
<<
4:
www.hannover200.net